viernes

Un poco de mito...

Inanna, la señora de lo más alto, de los lugares donde se pone el sol, desciende para visitar en la tierra sin regreso, a su hermana mayor y encarnizada enemiga Ereschkigal, la oscura señora de las profundidades. Antes de ello se adorna con sus vestimentas y joyas reales e instruye a su visir Ninschubur (al visir de las palabras oportunas), a su caballero de las palabras verdaderas) para que en el caso de no estar de vuelta transcurridos tres días, entone los lamentos al pie de las ruinas.  A continuación deberá implorar ayuda al dios supremo Enlil en Nippur, y en el caso de que este no se la brinde, buscará auxilio en el dios de la luna Nanna de Ur, y si este tampoco acude en su ayuda, recurrirá al rey de la sabiduría Enki de Eridu, cuya ayuda es segura.
            Acto seguido Inanna acude a la montaña de lapislázuli, la puerta que conduce al infierno, y solicita permiso para entrar al guardián de la puerta Neti. Cuando este se entera que la guardián de lo más alto quiere entrar en el infierno, pregunta desconcertado: <<¿ Si tú eres la reina de los cielos, de los lugares donde el sol se pone, por qué has venido al país sin regreso?>> A lo cual, Inanna informa que quiere participar en el funeral de Gugallanna, de la pareja fallecida de Ereschkigal. A Neti aparentemente se le exige demasiado, pide a Inanna que espere y acude a su señora Ereschkigal para escuchar su decisión. La oscura señora de lo profundo está verdaderamente furiosa por el anuncio de la visita de su luminosa hermana. A pesar de ello le encarga que admita a Inanna. Sin embargo, al igual que todos los mortales, tendrá que entregar en cada una de las siete puertas del Infierno sus vestidos y joyas pieza por pieza, de tal manera que por último entra desnuda y encorvada en la habitación en la que Ereschkigal, la señora de las profundidades, se encuentra con Annunaki, uno de los temidos jueces del infierno, deliberando sobre su destino. Dirigen sobre ella la mirada de la muerte e Inanna muere.
            Su seguro visir, Ninschubur, su fiel aliado en la tierra, cumple rigurosamente los mandatos de su señora. Él vocifera en las ruinas y a continuación pide ayuda, en primer lugar, al gran dios Enlil en Nippur, a continuación al dios de la Luna Nanna en Ur y, por último, pide ayuda al anciano y bondadoso dios de la sabiduría Enki en Eridu. Cuando este se entera lo que le sucede a su querida Inanna, crea de la suciedad de debajo de sus uñas, a dos seres asexuales, Kurgarru y Kulaturru, que él envía al infierno con los alimentos y el agua de la vida.
            Kurgarru y Kulaturru ganan el favor de la señora del infierno y con ello la aprobación para despertar a Inanna a la nueva vida. La resucitada abandona el reino de las profundidades. También para ella sirve la ley inquebrantable en el país sin regreso: ninguno de los que han sobrepasado las puertas del infierno puede regresar al mundo de la luz sin haber elegido a un representante que en su lugar acuda al reino de la muerte. Le siguen así una multitud de seres demoníacos de lo más inquietante, para capturar y llevarse consigo a los malditos. En su búsqueda de una víctima idónea, Inanna recorre los países, y todos los seres vivos con los que se encuentra huyen atemorizados de ella y de sus temibles demonios. Cuando se dirige a su hogar, contempla encolerizada que su hijo y amante, Dumuzi, no la ha echado de menos, sino que se ha instalado confortablemente en su trono. Sobre él lanza la mirada de la muerte, los demonios caen sobre él y arrastran al tenebroso reino de la muerte a la víctima, que suplica temerosamente misericordia.

4 comentarios:

  1. OJO! Esto NO es una locura mía, esta transcripto tal cual lo encontré entre los apuntes de tarot

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  2. Mola, sigue escribiendo, tienes puntería.

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  3. Ajajaja me muero de vergüenza por lo que te escribí...
    quién soy? cómo quién soy? soy yo!!! quién iba a ser??? (todos los días pregunta mi espejo).
    Bue, la verdad es que me gustó tu blog; fuerza y a seguir escribiendo!

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